sábado, 3 de julio de 2010

ALEMANIA DESTROZÓ EL SUEÑO ALBICELETE

Alemania amordazó con una soga de hierro a Maradona y silenció a toda Argentina, una de las que partía como favorita para la victoria final, que, en cuartos, toma el mismo camino que Brasil: el de casa. Arrolló Alemania y lo hizo con autoridad, criterio y merecimiento. Müller, Klose, por dos veces, y Friedrich firmaron los goles de una Alemania que madura con el paso de los partidos y que se ha colado en semifinales humillando a una de las grandes y solventando las dudas de los que pensaban que el cambio de estilo de los germanos no resistiría un partido a vida o muerte. Un partido, el de hoy 3 de julio de 2010, que pasará a la leyenda de una rivalidad con historia.

La historia ya hablaba de que éste iba a ser un enfrentamiento dramático, visceral, agudo, aunque no se preveía una ensañada goleada. Argentina buscaba hoy la revancha de la eliminación en Alemania '06, también en cuartos, en un partido en el que Messi fue suplente y que se decidió en una tanda de penaltis, con Jens Lehmann de héroe. Luego vino la pelea entre jugadores. Hoy, Argentina no estuvo ni para eso. Dieciséis años antes, en Italia 90', Brehme tomó la responsabilidad en un principio asignada a Matthäus para convertir el penalti que le daba a Alemania su tercer y hasta ahora último cetro mundial.


Aún se recuerdan las lágrimas de Maradona aquel 8 de junio en Roma. Esa final fue un 'deja vu' de la de México 86', aunque esta vez la victoriosa fue Argentina. De este duelo emergió una rivalidad histórica cimentada en el Estadio Azteca con un partido inolvidable, en el que Alemania remontó un 2-0, para acabar sucumbiendo debido al tanto de Burruchaga, a pase de Maradona. Fue el segundo Mundial y también el último hasta hoy de Argentina. En el 66, el duelo acabó sin goles, pero repleto de patadas.


Y en Suecia 58', el primer enfrentamiento germano-argentino, ganó la albiceleste y por aquel entonces ya se hablaba de la contraposición de dos conceptos diferentes de fútbol: el preciosista, pausado, y necesitado de balón que ejercía Argentina, contra el físico y corpulento de los germanos. 52 años después se han invertido las tornas: ha ganado Alemania con su combinación de toque, intensidad y acierto, ante una Argentina directa, eléctrica, pero carente de elaboración, porque faltó un medio centro de toque, que repartiera juego.

Joachim Low se ha propuesto reinventar la leyenda alemana y ha reinvertido los valores germanos con una plantilla acostada en el talento y no tanto en el físico, como fue siempre. Low ha conseguido canalizar la calidad de los mestizos Ozil, Khedira, Podolski y compañía, con el gen ganador de los germanos para fecundar un juego intenso, rápido y sacrificado, que ahora también es preciso, creativo, inteligente y abundante. Aunque el gol de Thomas Müller, el primero de los alemanes, fue un clásico.


Tanto, que lo podía haber firmado el propio Gerd Müller, 'El Torpedo Müller', máximo goleador hasta la fecha de Alemania en los mundiales con 14 goles, en 1970 y 1974. Thomas, que comparte apellido y el dorsal 13 con Gred, remató a la red de cabeza y por anticipación una falta lateral lanzada por Schwensteiger, dueño y señor de la primera parte. Otamendi no llegó a cerrar y a Romero le sorprendió mal colocado.

Fue en el minuto 2 de partido, un gol que condicionó el planteamiento inicial y a Argentia, que se rompió si no había salido ya descompuesta de inicio. Y se fracturó por donde se esperaba, por el centro del campo, en donde sólo jugaba un especialista: Mascherano. Di María es más extremo que interior, y Maxi Rodríguez carece de la capacidad para dirigir un equipo. Messi y Tévez pueden ayudar de vez en cuanto, pero no les pidas que resuelvan y además organicen. Sin motor, ni un 'Jaguar' arranca.

Alemania dominó a Argentina y se pudo ir al descanso con un par de goles más. No llegaron porque Klose mandó a las nubes un gran pase de Müller por la derecha, y porque arriba faltó templanza en el último pase para aprovechar los huecos dejados por los cada vez más lentos Burdisso, Demichelis y Heinze, agobiados en el achique. Argentina sólo inquietó en rápidas contras de Messi, Di María o Tévez, bien interrupciones por Lham y Boateng, en las bandas; y por Khedira, Mertesacker y Friedrich por el centro. La jugada más peligrosa de los de Maradona acabó con el colegiado pitando un claro fuera de juego de cuatro argentinos, antes de que marcara Higuaín. El uzbeco Irmatov mejoró a Rosetti, que sí concedió el gol de Tévez en el Argentina-México de octavos.

Cambió el panorama en el inicio la segunda parte, porque Argentina lleva el coraje diluido en su sangre y nunca se rinde y porque Alemania especuló. Coincidió la mejoría de los de Maradona con la colocación de Di María en la derecha, entrando a los Robben, o a lo Messi en el Barça y casi empata con un zurdazo que se fue demasiado cruzado. Alemania sufrió ante los empujones de Argentina, pero sólo fueron unos minutos de agobio y se rehizo como mejor podía hacerlo: marcando el segundo. Se revolvió Müller desde el suelo para habilitar a Podolski que, antes de irse lesionado, le cedió el gol al depredador de los mundiales: Miroslav Klose.

Maradona no reaccionó en el primer gol, era muy pronto, y sí lo hizo tras el segundo, aunque ya era muy tarde. Sacó a Pastore, un jugador creativo, por Otamendi y puso a Maxi de lateral. Un cambio agónico, que anunció el tercero. En un córner sacado en corto, Schweinsteiger penetró por la izquierda regateando con la mirada al propio Pastore y luego a Higuaín para dejarle el premio a Friedrich, el central. Hubo aplausos de admiración en el Green Point, abanderados por la propia Angela Merkel, levantada para celebrar el gol y el pase de su país a las semifinales. Luego se ensañó Klose haciendo su cuarto gol del Mundial, el decimocuarto en su carrera mundialista Empatada ya con 'Torpedo Müller), a uno de Ronaldo, máximo artillero en los mundiales con quince.

Argentina brindó ayer por la derrota de su erteno rival Brasil. Se creció, se confió y hoy llora por su propia desgracia, que es más grande de lo que se cabía esperar. Alemania ha vuelto a ser su verdugo en cuartos, como en Alemania 06', y el Mundial se queda sin su mayor instigador, Diego Armando Maradona, que ha cargado contra todos, en lugar de preocuparse de lo suyo. Llevó al extremo su obsesión de jugar sin creador, a pesar de ser el valedor del veterano Verón, y murió con su idea. En su caída libre se llevó a fenomenales jugadores como Tévez, Higuaín, Agüero, Di María, Milito, Pastore o Messi, que se va del Mundial agotado en su esfuerzo y deprimido ante el gol.




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